Una llamada. Una oferta. La docencia llama a mi puerta y yo le digo que sí.
En Enero de 2000, comienzo a dar clase de teatro en el salón de un apartamento en Ventas, Madrid. Sale a escena mi primera alumna y se produce un silencio. Un largo silencio. La fragilidad del actor en escena me conmovió de tal manera, que me quedé sin palabras. Sólo pude prestar atención a mi interior que me decía: Se honesto. Dile la verdad. Tu verdad. Pase lo que pase.
En Septiembre de 2001 abro de forma oficial, mi propia
escuela de teatro, en el barrio de Malasaña, en Madrid.
Un espacio donde el actor pueda entrar en contacto con
su pasión, vivirla y expresarla.
Un centro donde el actor pueda venir a entrenar.
Un escenario donde el actor pueda sentirse actor & llevar a cabo su misión: Conmover a un público mediante una historia.